Carrito

Cuando se habla del mundo de la cosmética sin duda tenemos tres aspectos importantes: innovación, eficacia y márquetin. Por supuesto sin olvidar tema de seguridad, etc.

Pero el mundo de la cosmética se caracteriza por continuos avances y la disponibilidad de nuevos ingredientes, formulaciones y demás. Lo cual es estupendo, porque los laboratorios hacen accesible a las personas principios activos que ayudan al bienestar y la estética. Y a la salud integral, si consideramos que el vernos bien, ya es una ayuda a la propia salud mental (e incluso física).

Sin embargo uno de los problemas asociados al campo de la cosmética es el tema del márquetin. El que algunas empresas invierten en márquetin y publicidad ingentes cantidades de dinero pero para ofertar productos de limitada eficacia o que no son los más adecuados.

La irrupción de las redes sociales como lugares que afectan, e incluso dirigen, a los hábitos de consumo a las personas. Se han convertido también en objetivo de ciertas marcas de cosméticos para publicitarlos. Con el añadido que algunos de los líderes de opinión en esas redes (influencers) en muchas ocasiones se ven mediatizados por los intereses económicos y las ofertar que las empresas les dan. Lo que cada vez más pone en tela de juicio la fiabilidad de sus afirmaciones. Lo que debería obligar al propio consumidor a buscar fuentes de información contrastada. Pero que no sean tipo las “empresas verificadoras” (fact check), todavía peores en su sectarismo.

Lo complicado es que no siempre es fácil, ni se dispone del tiempo para poder contrastar informaciones o que están sean lo suficientemente veraces.

Algo muy importante en lo que queremos incidir es que porque un ingrediente sea usado tradicionalmente en los cosméticos, no significa que sean menos eficaces que los más novedosos.

En el blog  de hoy vamos a hacer un ejercicio de ejemplo sobre la información que debemos buscar y contrastar para una serie de ingredientes cosméticos. Lógicamente y para que no se nos acusen de denostar a otras empresas, nos centraremos en ingredientes presentes en productos de nuestra marca Finaderm. Con el deseo que os sean útiles los datos.

¿Natural, no natural?

Esta sería quizás la primera consideración que hemos de hacer a la hora de informarnos de un ingrediente. ¿Qué significa en verdad natural?

Pues si nos vamos a la definición del diccionario de la Real Academia Española de la Lengua, sería: “Perteneciente o relativo a la naturaleza o conforme a la cualidad o propiedad de las cosas.”

Por tanto desde ese sentido cualquier cosa podría ser natural o casi nada lo sería. Al fin y al cabo incluso ingredientes que provengan directamente del mundo vegetal o animal, sufren algún proceso de manipulación antes de ser incorporados en un producto cosmético. Que ya por su fabricación no podría considerarse natural (si consideramos que algo manipulado no es natural) o que si es natural porque todo lo de la naturaleza es natural.

Así que quizá debamos un poco no entrar en esta disquisición, sino centrarnos mejor en el origen, con algunos ejemplos:

  • Animal: colágeno, ácido hialurónico, péptidos de origen animal, etc.
  • Vegetal: principios activos presentes en plantas o extractos complejos de las propias plantas
  • Microbiano: principalmente bacteriano o, en algunos casos, de microalgas o de hongos (fúngico)
  • Sintético: compuestos tanto presentes en la naturaleza o no, pero obtenidos por procesos de síntesis o modificación química

¿Vegano, no vegano?

El concepto de vegano no tiene ni una definición legal, y la etimológica se relaciona con veganismo: “Actitud consistente en rechazar alimentos o artículos de consumo de origen animal.”

Por tanto podrían considerarse productos veganos todos aquellos que no lleven en su composición ningún producto directa o indirectamente de origen animal. Lo cual es muy complicado, pero no imposible.

Ejemplos

Vitaminas: Sin lugar a dudas las vitaminas, en especial la C y E son las de una mayor eficacia en los productos cosméticos. Incluso con propiedades sinérgicas entre ellas. Su potente efecto antioxidante y estimulantes de la regeneración de la piel los convierten en una magnífica herramienta para proteger la piel repararla y darla un aspecto sano y juvenil. Eso sí es muy importante cómo son formuladas. En el caso de la vitamina C es hidrosoluble y por tanto poco absorbible por la piel, lo que obliga a una adecuada formulación, siendo la ideal en forma de liposomas (que incrementa su absorción, eficacia). Luego tenemos la vitamina F que aporta firmeza a la piel. Eso sí hay que evitar que nos engañen como en casos que el conocido “champú de caballo” formulado con una vitamina que no se absorbe por la piel humana y por tanto ineficaz. Normalmente tienen pocos efectos adversos. Si se formulan y aplican adecuadamente (por ejemplo la vitamina C puede afectar a la pigmentación en una fórmula incorrecta o la vitamina A puede ser reactiva y afectar a pieles muy sensibles)

Ácido hialurónico: una de las estrellas, y con razón, de la cosmética moderna. Sus conocidos efectos reafirmantes, regeneradores, hidratantes, son reales. Es un ingrediente poco tóxico, pero que para que sea eficaz debe formularse adecuadamente para que se absorba y llegue a las capas más profundas de la piel donde ejerce su efecto. Esto quiere decir que ácido hialurónico de alto peso molecular se absorbe poco y por tanto no llega al lugar donde ejercer su efecto. Lo ideal es tener productos con unos rangos de tamaño (“peso”) variado (desde alto a muy bajo peso molecular) para que pueda llegar a distintas capas de la dermis y ejercer su efecto

Factores de crecimiento epitelial: Aquí se incluyen ingredientes muy novedosos, principalmente de origen vegetal como el de la Nicotiana benthamiana. Que han sido evaluados para un uso médico dermatológico. Pero disponibles en cosmética. Tienen un marcado efecto sobre el crecimiento de la piel y darla un aspecto juvenil sostenido en el tiempo. Pero para ello la formulación ha de ser muy específica para que esos principios activos lleguen al punto donde ejercer su efecto

Activos antipolución: Otros novedosos ingredientes que proviene de la investigación farmacéutica, entre los que destacan el denominado la Emulium mellífera® que deriva de la cera de abejas y de la jojoba. Este ingrediente sirve para proteger a la piel de la contaminación ambiental (humo, micropartículas, sustancias tóxicas ambientales, etc.), al evitar que se deposite en la piel y la dañe. Formulando este ingrediente con antioxidantes (como las citadas vitaminas) son muy efectivos.

Agua de mar: En ocasiones se asocia el agua de mar a la sequedad de la piel (normalmente unido a la exposición al sol). Sin embargo olvidamos que la vida surgió en el mar, que nuestras células en su citoplasma tienen la composición equivalente a la del agua del mar en zonas poco contaminadas. Desde el punto de vista cosmético, el uso del agua de mar (isotónica, para no producir efecto deshidratante) se basa en que en el agua de mar están casi todos, por no decir todos, los elementos minerales que requiere nuestra piel. En especial los denominados oligoelementos (minerales que están en nuestro organismo a bajísima concentración, pero de fundamentales efectos), que difícilmente suelen llegar a la piel. Por eso utilizar el agua de mar en la formulación cosmética, aporta a la piel unos micronutrientes fundamentales para la síntesis de colágeno natural (que es más efectivo que intentar aportar colágeno exógeno).

Aloe vera: Una planta de reconocidos beneficios para la piel. Y que adecuadamente formulada posee una magnífica eficacia protectora y regeneradora. Pero es fundamental que su origen sea lo más natural posible (es decir lo menos procesada) y formulada para que penetre y pueda ejercer su eficacia en capas muy profundas

Todos los ingredientes que hemos descrito, están presentes en productos de Finaderm, formulándonos de manera que sean lo más efectivos posible y ejerzan este efecto en las capas de la piel donde su acción es más potente.

Leave a Reply

Finaderm S.L.

Avd. Fernando Perez Ojeda,9
03130 Santa Pola (Alicante)
T: +34 966 693 266
E: info@finaderm.es