Carrito

EL CONCEPTO DE NATURAL

Quizá lo primero que debamos preguntarnos es ¿qué es natural?
Es un término que poco significa actualmente, porque al ser usado tan intensivamente para publicitar todo tipo de productos (desde alimentos, pasando por cosméticos, hasta ropa) se ha convertido más en un reclamo publicitario que en algo con un significado real.
Si nos atenemos a una de las definiciones citadas en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua, natural sería: Que está tal como se halla en la naturaleza, o que no tiene mezcla o elaboración. esta definición es realmente intuitiva y comprensible. Por tanto natural sería lo que no ha sido ni mezclado, ni manipulado. Lo que ya nos daría una pista sobre lo que este concepto quisiera indicar. 
Así que desde el punto de vista etimológico ningún producto elaborado puede considerarse natural. Por tanto ningún producto cosmético que se haya originado por manipulación de ingredientes naturales podría recibir tal denominación.

Desde luego que un ingrediente sea natural, no significa en modo alguno que no sea tóxico o peligroso. Uno de los venenos más potentes es la toxina botulínica (sí el famoso ingrediente del Botox©) presente en conservas fermentadas incorrectamente o un tóxico hepático tan potente como las aflatoxinas, presentes en frutos secos contaminados por ciertos mohos. Así que natural, en absoluto significa seguro.
Pero dejemos aparte esa disquisición un poco forzada. Y centrándonos en lo que nos ocupa, en el sector cosmético no hay una definición legal consensuada, ni una limitación para su uso. De tanto emplearlo, la propia industria cosmética ha desvirtuado el concepto “natural”.
No existe en la mayoría de los países de nuestro entorno (los EE.UU de Norteamérica, los países hermanos Hispanoamericanos,) y en ninguna normativa cosmética de la Unión Europea (ni en España), un concepto legal de “cosmético natural”, ni de ingrediente cosmético “natural”


Por tanto no tiene amparo legal el concepto de “natural”. En la Unión Europea, ni en el Reglamento (CE) 1223/2009, ni en el Reglamento (UE) n ° 655/2013 se regulan dichos conceptos. Incluso en una pregunta presentada al Parlamento Europeo (pregunta referencia E-5442/2010 de septiembre de 2010) la respuesta fue muy clara, que ese concepto no tiene un rango de aceptación normativa y no forman parte de la legislación cosmética. Así mismo en España el Real Decreto 85/2018 sobre productos cosméticos tampoco hace referencia a este concepto.

Así que está claro que ese concepto no tiene un significado legal. Lo que implica que el uso del término natural sería un simple reclamo sin base legal que lo garantice.
Sí es cierto que ante el descontrol que el empleo de esta calificación ha causado (y causa); ciertas entidades privadas han querido aportar un mecanismo que aunque no tuviera una base legal, si pudiera ofrecer una cierta garantía en cuanto al empleo de este concepto en ingredientes y productos. Para eso, con la participación de empresas privadas y otros técnicos, se emitió una normativa UNE-ISO que pudiera, de alguna manera, estandarizar el uso de ese concepto.

Así nació la normativa UNE-ISO 16128, que tiene dos partes: 

UNE-ISO 16128-1:2019 Directrices sobre definiciones técnicas y criterios para ingredientes y productos cosméticos naturales y orgánicos. Parte 1: Definiciones de ingredientes.

UNE-ISO 16128-2:2019 Cosméticos. Directrices sobre definiciones técnicas y criterios para ingredientes y productos cosméticos naturales y orgánicos. Parte 2: Criterios para ingredientes y productos.

Esta normativa aporta definiciones para los ingredientes usados en cosmética natural. Además, su segunda parte, explica como determinar el contenido natural, orgánico o de origen natural u orgánico de un cosmético, basándose en la caracterización de los ingredientes.

Esta norma permite a los fabricantes de productos cosméticos tener una base científica para el cálculo de los contenidos a denominar como natural y/u orgánico de sus productos y soportar esta alegación. No se trata de incluir ningún sello, pero sí poder decir que un producto  es natural, ecológico (u orgánico) sin la necesidad de que una entidad privada lo certifique y siempre que cumpla lo descrito en dicha normativa.
Existen en el mercado diferentes sellos y certificaciones en cosmética natural. Sin embargo no hay un consenso entre quienes realizan estas certificaciones, y aunque algunas se parecen muchísimo suelen tener pequeñas variaciones que marcan la diferencia entre un sello de calidad y otro. Algunos ejemplos son COSMOS, BDIH, NATRUE, BIO.INSPECTA/VIDA SANA o CAEE. Por tanto la validez que la revisión por parte de estas empresas es la que uno le quiera dar.

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